home

   

 

Polémica

Mi país / 3

Mi país / 2

Mi país / 1

Europa

Bicentenario

Poesia

Bienvenidos

especial 11-09

El descubrimiento de los europeos; 12 de ocubre de 1492

la dirección principal de los golpes de nuestras lanzas y mazas

UNA ESPINA ENTRE LOS MAPUCHES;
KILAPAN VIVE Y OTRAS REFLEXIONES

Mi pais / 4

   Hace pocas semanas, en un contorno social, una amiga comentó que una pariente invitó a unas personas de la aldea, enclavada en el campo europeo, a ver una película en la televisión. Una de las invitadas, al finalizar el film, comentó indignada: --cómo puede haber idiotas que permiten que tanta gente muera para hacer una película.
La realidad directa, cercana, de la anécdota forma parte de mi descubrimiento de los europeos que no son ni lo descrito, ni las imágenes ni los estereotipos que ellos mismos se han fabricado.
Lo narrado no es una excepción: hace mas que poco, un par de meses, debí pernoctar y durante horas busqué un alojamiento porque no había o el precio era un abuso. Finalmente encontré un lugar. La administradora me preguntó de que país era. Dije que de Chile, Y dónde queda, me preguntó, En Sudámerica, dije, ¿Sudamérica? ¿Eso está en Africa? No, no, Sudamérica está en el sur de América, Ajá, le pregunto porque siempre estoy dando dinero para los países pobres y nunca se sabe adónde va...
En Europa uno se encuentra a menudo con una ignorancia colosal sobre los terceros países ( ellos, eeuu, japón, se autodesignaron como los primeros participantes de una carrera que ya se vislumbra adónde va a terminar).
En los casos descritos esas dos personas son responsables de su ignorancia monstruosa, pero más lo es el Estado europeo que no enseña historia de países atrasados, pobres, como despectivamente dicen. A nivel oficial no existe interés ninguno, salvo que se produzca algún tipo de relación comercial que signifique beneficios.
Al lado de su ignorancia, o por eso mismo, muchos europeos arrastran el fardo racista. Es tan normal que junto a los copiones se instituyó para nuestros países el 12 de octubre como „El día de la raza“.
Menos mal que es anacronismo, espero, porque las personas preocupadas de exaltar razas poseen un arraigado afán en dividir a los seres humanos por su aspecto físico y sus rasgos tribales. Un extranjero en Europa es mirado por muchos por su color, tamaño, envolturas de los ojos, y otros detalles. De un golpe de vista tienen la identidad figurada en estereotipos, normalmente despreciables.
Adonde se llegó con esa „preocupación“ , tan ligada a un perfeccionismo humano imposible, ya se sabe. Hitler y Mussolini fueron sus más altas expresiones y que siempre vuelven, pues en un reciente viaje por Italia observé, con estupor, que se ofrecen vinos con envoltorios donde aparecen las fotos de las figuras mencionadas.
Esta conciencia habitual racista de ese europeo medio tiene una dura raingambre que vive desde que descubrieron América, donde se hicieron la América. Y no estoy generalizando porque existe también una sensibilidad europea valiosa.
De todas maneras cualquier chileno puede identificar a este especímen, universal, por desgracia, cuando en Santiago lo escucha hablar en los paraderos o en los taxis contra „los peruanos“ o los „bolivianos“, los „cholos“de ayer y de hoy. Recordemos que los mapuches también han sido llamados despectivamente „cholos“.

El descubrir a los europeos representó para los aborígenes acceder al horror. Eran monstruosos, cubiertos de metales, unidos a caballos, y a sus armas...No tuvieron escrúpulos para violar a a sus mujeres y esclavizar, siempre tuvieron avidez de oro, de comidas, de glorias. Insaciables saquearon países y continentes. Si pensamos en Africa a cualquiera persona sensata, sensible, se le retuerce algo por dolor ajeno, próximo o prójimo, pasado y presente... En suma así, sobre esos dolores continentales, se desarrollaron los Estados Unidos, los europeos y nosotros nos empequeñecimos.
En esta tarea los foráneos contaron y cuentan con el apoyo interno de quienes han administrado nuestros países, en América Latina, por ejemplo.
Es el típico caso del senador, Alberto Espina, cabeza de derecha en su oposición a reconocer el derecho de llamarse pueblo de los mapuches. Este parlamentario se ha convertido en espina para los mapuches. No sólo él, sino la derecha en su conjunto. Son sus enemigos de siempre. Porque detrás de la derecha siempre han estado los militares. Y detrás de los militares la derecha. Pero esta dialectica puede ser motivo, quizás, de otro artículo.
El senador Espina. No recuerdo haber escuchado algo de él durante la dictadura militar, nada sobre ejecutados, desaparecidos o mapuches torturados, seguramente era un bebé o quizás un niño aún. Un inocente. En todo caso es más que probable que esté vinculado a los antiguos latifundistas, muchos hoy empresarios forestales.
El millón de hectáreas usurpadas durante la „pacificacion“ genocida de la Araucanía se la repartieron entre los militares „vencedores“, cubiertos de „glorias“ y los colonos extranjeros y nacionales. En el caso de los militares se consideró también la defensa del territorio conquistado. Curioso, la misma táctica hoy empleada con los colonos iasraelíes, los de primera fila, todos con preparacion militar, para defender los territorios usurpados.
Los argumentos del senador Espina son los de la CORMA, organismo de los empresarios forestales.
Este senador de la derecha no fundamentalista, lo que no excluye que mañana lo sea, ha dicho que „lo que no estamos dispuestos a aceptar es que en Chile haya dos pueblos, uno el chileno y otro el de los pueblos originarios; eso no es así es pueblo chileno es uno solo que comprende a personas de distinto origen“.
Maravilloso, fascinante declaración, tan de galería, y falsa pues la derecha ha impuesto, de hecho, la realidad de dos pueblos, unos, los enriquecidos, otros los discriminados, los segregados, básicamente los mapuches como toda estadistica lo demuestra.
Creo que en la Novena región cada gran fundo representa una historia de pillaje, de violencia, de iniquidad, tal como en la Décima ocurrió con el expansionismo de los colonos alemanes.
Es una falsedad histórica afirmar que estos últimos protagonizaron una epopeya, autores fueron sí del acoso a los huilliches a quienes les arrebaron las tierras. Cómplices fueron autoridades, muchas de origen alemán, y los representantes del poder judicial, entretanto los carabineros eran objeto de corrupción. Todo está escrito porque, por fin, existen historiadores no derechistas o que no son ridículamernte hispanistas a la manera de Villalobos o europeizantes a ultranza.


Franco debo decir que no me sorprende que para el 19 de septiembre, denominado „Día de las Glorias del Ejército“, haya participado en el desfile militar una delegación de mapuches, algunos a caballo. Y que al mismo tiempo otra organización mapuche haya arriado la bandera chilena en señal de protesta en contra del ejército, ejecutor del genocidio en el siglo XIX.

„Las glorias del ejército consisten en el mayor o menor número de tizones qie deja por donde pasa i en el menor o mayor número de animales que conduce al campamento. Hacer fuego y arrear ganado son sus grandes ocupaciones.
„Sin embargo, se asegura que el ejército desempeña en Arauco una noble misión civilizadora.Pero el país no descubre cuál es esa civilización que quiere ostentar a los indígenas a la siniestra luz de sus chozas incendiadas i a los gritos dolorosos de sus familias prisioneras“ escribe el editorial del diario El Ferrocarril de Santiago del 10 de agosto de 1870.(1)

La historia del pueblo mapuche tiene registrada a gente visionaria que previó lo que ocurriría, pero también hubo quienes contemporizaron, y se asimilaron. En el proceso de instituir la república hubo quienes estuvieron a su lado y otros que combatieron contra los chilenos, porque adivinaban que la victoria de éstos contra los españoles representaría nuevos sacrificios y guerras.
Esos mapuches son ignorados, porque la historia oficial es tan infame que declara héroes a los que lucharon contra el invasor español, pero a aquellos que lucharon contra el invasor chileno los califica de salvajes ladrones.
El genocidio mapuche lo ordenó el gobierno de la época, lo ejecutó el ejército, y fue apoyado, avivado y ovacionado desde las páginas de El Mercurio de Valparaíso.
La diversidad mapuche existe, así como existe entre los chilenos. Pero su perfil cultural es nítido y se manifiesta en costumbres, valores y una cosmovisión propios. Y su reconocimiento constitucional como pueblo es un deber.
Estas reflexiones, más allá del 12 de octubre, quiero acompanar citando a Kilapán, cacique mapuche, arribano, que, irreductible, luchó por el derecho a sus tierras y, ante todo, por la dignidad del pueblo mapuche.
Kilapán luchó por todos los medios, y ante el dolor de su pueblo, incluso desafió a un combate personal al comandante de alta frontera, José Manuel Pinto, el que hizo del pillaje y la tierra arrasada una política militar. Pinto no aceptó el duelo.
Escuchemos a Kilapán es este hablar, histórico, literario:

Nunca mi padre se equivocó sobre la dirección principal de los golpes de nuestras lanzas y mazas. Los españoles aprendieron a respetarnos, los chilenos no. Los españoles firmaron un tratado reconociendo fronteras, los chilenos no; los españoles nos han reconocido como pueblo, los chilenos no. Esto significa que los españoles dejaron de ingresar a nuestro territorio, los chilenos tratan de entrar y de hecho invaden no solo la tierra sino los campos, las sementeras, las rucas, las mujeres, nos arrebatan nuestros hijos para endoctrinarlos. No es que los españoles sean buenos y los chilenos sean malos. Ambos no son ni buenos ni malos, eso no interesa, lo que se sabe es que ellos son invasores de nuestro territorio. Ambos quieren expandirse y dominarnos y, en definitiva, extirparnos. La única diferencia es que hemos vertido más sangre en la lucha con los españoles, esa guerra ha terminado, con los chilenos recién comienza; con los españoles hemos luchado tres siglos, con los chilenos todavía ni siquiera llevamos un siglo, también será una lucha duradera, no caben ilusiones, perderemos batallas, pero nunca la guerra, podrán dividirnos, pero nunca hacernos desaparecer a todos, ayer fueron Caupolicán y Lautaro, hoy son Mangin y yo, Kilapán, su hijo, mañana serán otros jefes. Lo único terrorífico es si nos bayonetean la memoria. Si disparan sus fusiles contra los recuerdos o si nos cortaran la lengua. Ya cortan orejas, cortan dedos de los pies, antes los españoles habían cortado las manos, destruído los intestinos. Todavía no cortan nuestras lenguas. No han captado que es lo más importante, porque si perdieramos nuestra lengua, ahí sí que perderíamos la guerra. Dejaríamos de ser lo que somos, pues nos convirtiríamos en españoles, en chilenos, y pensaríamos como ellos piensan, nos des-mapudungaríamos, nos españolarizaríamos, nos chilenizaríamos. Es el peligro principal, mi padre, el gran Mangin, nos puso un preceptor para aprender el español, no para pensar en español, sino para comprenderlos, para tratar con ellos, quizás en algún momento debemos entendernos con ellos, así como mi padre trataba con Cruz o con el presidente argentino. En fin, tenemos tiempo, el tiempo también es nuestro. Nuestros hijos estudiarán, comprenderán, quizás mejor que nosotros, que nuestro modo de vida es lo natural, somos gente de la tierra, no la violamos, la comprendemos, con ella compartimos vida y muerte. Somos una estirpe imperecedera, sólo queremos seguir siendo como somos, y que ellos sean lo que son.
„Naturalmente que no todos pensamos lo mismo. Los Coñoepan y los Colipí están a la otra vera, son tan mapuches como nosotros, pero toman otro camino, el camino de la asimilación, de la posible integración, quizás lo logren, es posible que se integren copiando las maneras y el pensar de los huincas, pero cuando lo consigan ya no serán mapuches, se habrán negado, serán re negados, serán chilenos asimilados, serán ex mapuches, porque habrán perdido su vínculo con la naturaleza, con la tierra, con nuestras creencias, con nuestros dioses, con nuestra lengua. Se sabe que los chilenos son otros. Definitivamente otros. No piensan como nosotros pensamos. Ellos saben donde ir, están muy apremiados, quieren apoderarse de inmediato de nuestras tierras, ellos corren, se apresuran en devastar bosques y sembrar, en construir ferrocarriles, correos, y hacer negocios, cuanto antes morir, mejor, parecen pensar. Tienen periódicos para depositar su espíritu de cada día, para inventar otro, y otro...una cadena interminable de cosas que se olvidan, pues lo que dicen un día al otro día queda arrinconado, los trozos de papel están botados en los caminos, se limpian el culo con sus propios espíritus, pues ahí están sus fotos, esos papeles van a la basura, pues son basura; ellos, cuando vienen a visitarnos, se aburren con nosotros, no tienen la paciencia de los detalles, quieren enseguida comer la presa, no les interesa que le hablemos de las mínimas variaciones de los árboles o del bosque, las novedades de los animales ni tampoco quieren saber sobre nuestros sueños, es como si tuvieran una idea fija, vienen con una idea fijada, que seamos como ellos, que pensemos como ellos, que actuemos como ellos, que nos neguemos, pero nosotros no queremos que ellos piensen y sean como nosotros, queremos que ellos sean lo que son, españoles o chilenos, es lo mismo; no puedo comprender ese afán de adoctrinarnos, ¿por qué quieren que creamos en un Dios? Dicen que para que nos salvemos, pero hasta ahora, hasta antes que vinieran, no sólo nos hemos salvado sino que hemos vivido mejor, quieren que seamos fieles a una idea única cuando es mejor que hayan varias ideas, en las juntas no hablo sólo yo, Kilapán, también hablan Montri, Esteban Romero, Kilahueque y otros, siempre alguno dice algo importante; pasa lo mismo con los dioses, porqué ha de haber uno, es mejor que sean varios, se aconsejarían, buscarían formas mejores de ayudarnos y de combatir a los malos espíritus ; nosotros no tenemos prisa, mantenemos nuestro ritmo que es el de la tierra, de los ríos, de la vida de los árboles, de los alerces y araucarias, ella, la tierra, nos da lo que necesitamos para vivir, ella es sagrada, a ella pertenecemos y no al revés como quieren los españoles y los chilenos. La tierra no les pertenece.
„Dicen que es la civilización, el progreso es, dicen, pero qué civilización, veamos... La civilización viste sotana, trae cruces para los muertos, rezos para consuelo de los muertos y misericordia para los parientes de los muertos por la civilización; la civilización es brillante, se cubre entera con metales pues viene a hacer guerras, está predestinada a la guerra y dice ella que somos bárbaros porque no nos cubrimos con metales nuestra espalda, que somos salvajes porque nuestro pecho está desnudo y porque no usamos fusiles. Es que no nos gusta la civilización por eso no usamos ni metales, ni yelmos, ni fusiles. Siempre hemos luchado con nuestras lanzas, mazas, boleadoras, o sea somos incivilizados. La civilización nos ha enseñado la existencia del caballo, es cierto, no para trabajar sino para combatir, el caballo forma parte ya de nuestra existencia, somos mejores en el caballo que los españoles y los chilenos, somos más diestros, nuestros caballos son siempre bien tratados, mejor alimentados, el caballo ya pertenece a la tierra, también; la civilización nos ha impuesto otras urgencias, la principal es ser buenos guerreros para defendernos, saber construir buenas lanzas, con sólidos coligues, a usarlas con destreza, a confeccionar puntas metálicas bien elaboradas, punzantes, entrantes; la civilización nos ha enseñado a proteger a nuestras mujeres del apetito extranjero civilizado, pues nosotros robamos mujeres pero no para que sean sirvientas o para matarlas. Si una de nuestras mujeres cae en sus manos, su destino está fijado, si sobrevive será esclava. Nosotros tratamos bien a las cautivas. Quizás las mimamos en exceso, como hizo mi padre. Si recuerdo el llanto de mi madre... La Señora, como la llamaba mi padre, esa chilena, española, tenía ruca aparte, era bien servida, una fresca, buena para la cama, mala para el trabajo, sí, decía mi padre, jugaba en la cama..., mi madre, en cambio, debía hacer los trabajos duros junto con las demás mujeres mapuches. Mi padre también se equivocaba, que lo protejan los buenos espíritus. Siempre me dio pena mi madre, tal vez por eso nunca tuve una buena relación con mi padre, quizás por eso le regaló su caballo blanco a Esteban y no a mí, aunque me dejó el suyo, el overo, el que va a las batallas; quizás por la experiencia de mi madre nunca he tenido ni tendré una mujer chilena, ni española, solo tengo tres mujeres, emparentadas, no disputan, ...ninguna cautiva, más por obligación, pero lo que sucedió con mi madre me ha contenido, aunque sé que es un error, debería tener otras, así habría más fuerza, ahora que tanta falta nos hace, porque el asedio es feroz, el nuestro también, aunque no debe nunca olvidarse que somos un pueblo agredido, invadido...no somos ni agresores ni invasores. No fuimos a atacar nadie, sólo nos defendemos. Esa es la verdad...
(2)

1(Historia del pueblo mapuche. José Bengoa. Página 242.)
2(„Kilapán“. Ediciones Emegé. 2005-2010 )


Primera semana de octubre. M.G.S.